
La
comunidad de Castilla-La Mancha está constituida por
cinco provincias del centro-sur peninsular: Toledo, Ciudad
Real, Guadalajara, Cuenca y Albacete. El nombre de esta tierra
proviene del hecho que la mayor parte de su territorio se
corresponde con la comarca de La Mancha, una gran llanura
que fue reconquistada por el reino de Castilla a los musulmanes
durante la Edad media. Esta extensa llanura, la más
homogénea y extensa de España, está rodeada
de paisajes de montaña. Alrededor de ella se suceden
diversas cadenas montañosas como los Montes de Toledo,
la Sierra Conquense o la de Alcaraz, y cruzan sus tierras
los grande ríos Tajo y Guadiana.
Castilla-La
Mancha alberga tres parques nacionales y numerosos espacios
de interés, muchos de ellos vírgenes y poco
conocidos: las Lagunas de Ruidera, el Alto Tajo, las Tablas
de Daimiel, Cabañeros o las Hoces del Cabriel son algunos
parajes a visitar por su belleza natural. El clima es mediterráneo-continental,
con lluvias escasas, provocando temperaturas algo frías
en invierno y cálidas en verano.
Para
el turista, Castilla-La Mancha ofrece muchas alternativas
de ocio cultural y de naturaleza. La Ruta de los Pueblos Negros
(por el material pizarroso utilizado por la arquitectura popular
al construir las casas) son un opción interesante de
turismo rural; Viajar de castillo en castillo por las tierras
manchegas es otro modo de apreciar esta tierra y localidades
como Almagro, Ocaña, Sigüenza, Villanueva de los
Infantes o Campo de Criptana son parada obligada por su singularidad.