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Aunque el mayor protagonismo se lo lleva la novia, los hombres cada vez cuentan con una gama más amplia y variada a la hora de elegir el traje que lucirán el día de su boda. Los diseñadores reinventan los tradicionales chaqués y esmoquins para que el novio también pueda decantarse por aquello que más le favorezca. La clave para triunfar en una fecha tan señalada es recibir el asesoramiento de un profesional que sepa conjugar la vestimenta del novio con el de su futura esposa. Jesús se casa el próximo mes de noviembre y lo tiene muy claro: “Yo soy tan protagonista como ella”. Al igual que él, los modistos especializados en moda nupcial para hombres, están convencidos de que el traje del novio está adquiriendo un papel cada vez mayor. Aunque siga siendo el vestido de novia la estrella de las bodas, el vestuario de él reivindica hoy su papel y las posibilidades de la moda de novios se multiplican. Cualquier novio tiene garantizado encontrar, entre las muchas tiendas de Madrid, el modelo que desea lucir: desde el corte clásico, seguidor de las exigencias del protocolo, hasta las propuestas más innovadoras de los grandes diseñadores. “Ahora podemos ofrecer lo que cada novio busque: los hay más clásicos, más atrevidos o quienes vienen en busca de consejo”, afirma un empleado de una tienda especializada en la venta y alquiler de trajes de novio. Comprar o alquilar, etiqueta o informal, a medida o pre-diseñado son las posibilidades que ofrecen los muchos establecimientos que en nuestra Comunidad atienden a los futuros esposos. Reinventando el clasicismo Las tendencias siguen atentas a la innovación y a la reinvención de los cortes tradicionales. Entre los clásicos, Carlo Pignatelli continúa siendo una de las firmas más destacadas con sus líneas “Classico” y “Ceremonia”. Sus cortes elegantes para hombres actuales han convertido a esta firma italiana en la favorita de muchos establecimientos de moda y de no pocos novios y padrinos. Junto a Pignatelli, los diseños de la firma Fuentecapala retoman su fascinación por el pasado vistiéndolo de sofisticación. El purismo anglosajón y la espiritualidad oriental se mezclan en unos diseños de formas alargadas. Fuentecapala apuesta por los tonos de la filosofía Zen, que inspiran los cinco elementos –agua, madera, tierra, fuego y metal-, a los que une con rigurosos blancos y negros. Otras firmas presentan distintas propuestas para la moda nupcial masculina: desde el reconocido Pal Zileri hasta Hugo Boss, la firma italiana Ermenegildo Zegna o el prestigioso Gucci. En Madrid, establecimientos como Guzmán, Gerardo, Q-ellos o la firma inglesa Hackett ofrecen también una variada gama de propuestas. La sobriedad y elegancia en los tonos tiene sus mejores aliados en los tradicionales gris, negro y azul marino. En la actualidad, los grandes diseñadores acompañan esta gama de colores con juegos que incluyen los blancos, los tonos marfil e incluso brillos, sin duda, los más arriesgados. Pese a las arriesgadas propuestas de los maestros de la moda, aún son pocos los que se atreven a lucir otros tonos lejos de los clásicos y la mayoría de los novios opta por dar la nota de color en corbatas, camisas y chalecos. “Aunque todo funciona por modas, lo cierto es que aún la mayoría de la gente se siente más cómoda con lo clásico, tonos como el gris perla que, combinado con una corbata de color queda muy elegante”, nos cuentan en un establecimiento de moda para novios. Invertir en un traje Compren o alquilen, los novios siguen vistiendo traje el día de la boda. Así lo aseguran en Protocolo Novios, que reconocen vender “más o menos 1.000 trajes al año sólo en la tienda de Madrid, entre novios y padrinos”. Excepto en bodas, muy pocos clientes visten traje a diario, según nos cuenta uno de los responsables del establecimiento, por lo que es fundamental “darles confianza al vender un traje que es muy importante para su vida”, reconoce. Aún son mayoría los que optan por alquilar el traje frente a los que compran esta prenda, que en muchos casos, sólo utilizan el día de la boda. “Se suele optar por el alquiler, en principio para quitarse de en medio algunos gastos de la boda; además, es una prenda poco práctica, a no ser que el novio tenga otra boda próxima en la que sea testigo o algo parecido”, nos cuentan en La Trajería. Actualmente, el alquiler del chaqué o un esmoquin básico gira en torno a los 60 euros, precio que se incrementa cuando el traje es a estrenar (entonces no suele ser inferior a los 100 euros). Si decidimos comprar, los precios se elevan hasta, al menos, 200 euros si es traje o esmoquin y más de 300 euros si es chaqué.
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