
La
situación geográfica de Extremadura hizo de
ella un lugar de paso en la época antigua, pero con
la llegada de la civilización romana esta región
entra en la historia convirtiendo a la ciudad de Mérida
en una de las diez más importantes del Imperio Romano.
Posteriormente recuperaría su esplendor pasado con
el descubrimiento de América, al ser lugar de nacimiento
de algunos de los más importantes conquistadores del
Nuevo Mundo.
Los
paraísos naturales son la carta de presentación
de esta tierra milenaria que ha mantenido antiquísimas
costumbres y tradiciones: el norte, con un impresionante paisaje
de serranías, desfiladeros y abundante vegetación
y el sur con una gran riqueza natural junto a las estribaciones
de la Sierra Morena. En Extremadura los lagos y pantanos deportivos
suman también un buen número de kilómetros
de costa dulce para practicar también deportes acuáticos,
aunque sea esta una región interior.
Muy
cerca del lugar elegido por el emperador español Carlos
I para alejarse del mundo, el monasterio de Yuste, se encuentra
el Parque Natural de Monfragüe, reserva de especies en
un hábitat único ubicado en un bosque mediterráneo
esencialmente virgen de especies no autóctonas. Este
parque natural en la provincia de Cáceres ocupa 18.000
hectáreas y en él, el 75% de las especies están
protegidas, hallando el hábitat apropiado para su reproducción
el lince ibérico, el águila imperial o la cigüeña
negra.